Pericallis hadrosoma es un endemismo del archipiélago canario, y en particular de la isla de Gran Canaria. Figura catalogada en la Lista Roja 2000 de la Flora Vascular Española (VV.AA., 2000) como especie en estado crítico (CR).
La flora vascular de Canarias está por unas 2.025 especies aproximadamente, de las cuales alrededor de 538 son endemismos, lo que supone al 27% de endemia.
El aislamiento debido al hecho insular, favorecido en muchas ocasiones por una orografía abrupta y la influencia de los vientos alisios, ha desencadenado toda una serie de procesos evolutivos que han propiciado la diferenciación de las especies, dando lugar a gran cantidad de endemismos. Las Islas Canarias son consideradas un hot spot de biodiversidad a nivel mundial.
Los endemismos canarios presentan unos valores medios mayores que los obtenidos en otros archipiélagos oceánicos, lo que se interpreta como una posible consecuencia de la proximidad de Canarias al continente (Fernández et al. 2000).
La familia Asteraceae muestra con especial claridad algunos de los rasgos propios de los ecosistemas insulares como son, aparte de la radiación y endemicidad, la disarmonía de las floras insulares, es decir, ser floras poco equilibradas respecto a las continentales con una elevadísima proporción de especies pertenecientes a familias caracterizadas por una buena capacidad para la dispersión a larga distancia (Eliasson, 1995), pérdida de dispersabilidad, ya que muchas especies presentan una reducción de su capacidad de dispersión respecto a sus presuntos antecesores (Carlquist, 1966, 1974) y leñosidad, o tendencia por la que especies pertenecientes a familias predominantemente herbáceas, presentan formas lignificadas en las islas (Carlquist, 1965, 1969, 1970, 1974, Crawford et al., 1987, Francisco Ortega et al., 1995).
Estos caracteres suponen profundas implicaciones en la biología de dichas especies, significando la leñosidad una esperanza de vida en general elevada y la escasa dispersabilidad una limitación respecto a los flujos genéticos y a la posibilidad de una rápida extensión (Fernández et al. 2000).
Dentro del género Pericallis hay 9 especies son herbáceas y 6 especies leñosas. P. hadrosoma pertenece es una especie leñosa.
Existen diferentes hipótesis sobre la lignificación de esta especie. Estudio de Panero et al., en el que se analizan los orígenes continentales ancestrales, afirmando que el origen de la leñosidad está relacionado con cambios ecológicos y que el antecesor de Pericallis era una especie herbáceo que se adaptó a los hábitats marginales de el bosque de laurisilva.
Si la variación tiene carácter adaptativo es importante mantener la identidad genética de las poblaciones, respetando el aislamiento natural (Fernández et al. 2000).
Por diversas causas, relacionadas directa o indirectamente con las actividades humanas, Pericallis hidrosoma se ha visto perjudicada, se ha producido una disminución paulatina del número y tamaño de sus poblaciones. Actualmente, sus pequeñas poblaciones se encuentran incluidas en el Paisaje Protegido de las Cumbres y L.I.C. Hoya del Gamonal, viéndose su hábitat reducido a escarpes rocosos.
Esto provoca un alto grado de especialización por hábitats de reducido tamaño, donde encuentran refugio y pueden escapar de las fuerzas ecológicas que puedan conducir a su eliminación sistemática. La mayor concentración de estos hábitats se encuentra en terrenos abruptos emplazados en muchos casos en el margen altitudinal inferior del Monteverde (Fernández et al. 2000).
Los núcleos poblacionales están formados por muy pocos ejemplares, la mayoría aislados, que han quedado como vestigio de lo que probablemente fuera una población continua y abundante. A esta situación se añade el hecho de la escasa regeneración observada, sin que en las últimas décadas se haya comprobado la producción de nuevos individuos.
La flora vascular de Canarias está por unas 2.025 especies aproximadamente, de las cuales alrededor de 538 son endemismos, lo que supone al 27% de endemia.
El aislamiento debido al hecho insular, favorecido en muchas ocasiones por una orografía abrupta y la influencia de los vientos alisios, ha desencadenado toda una serie de procesos evolutivos que han propiciado la diferenciación de las especies, dando lugar a gran cantidad de endemismos. Las Islas Canarias son consideradas un hot spot de biodiversidad a nivel mundial.
Los endemismos canarios presentan unos valores medios mayores que los obtenidos en otros archipiélagos oceánicos, lo que se interpreta como una posible consecuencia de la proximidad de Canarias al continente (Fernández et al. 2000).
La familia Asteraceae muestra con especial claridad algunos de los rasgos propios de los ecosistemas insulares como son, aparte de la radiación y endemicidad, la disarmonía de las floras insulares, es decir, ser floras poco equilibradas respecto a las continentales con una elevadísima proporción de especies pertenecientes a familias caracterizadas por una buena capacidad para la dispersión a larga distancia (Eliasson, 1995), pérdida de dispersabilidad, ya que muchas especies presentan una reducción de su capacidad de dispersión respecto a sus presuntos antecesores (Carlquist, 1966, 1974) y leñosidad, o tendencia por la que especies pertenecientes a familias predominantemente herbáceas, presentan formas lignificadas en las islas (Carlquist, 1965, 1969, 1970, 1974, Crawford et al., 1987, Francisco Ortega et al., 1995).
Estos caracteres suponen profundas implicaciones en la biología de dichas especies, significando la leñosidad una esperanza de vida en general elevada y la escasa dispersabilidad una limitación respecto a los flujos genéticos y a la posibilidad de una rápida extensión (Fernández et al. 2000).
Dentro del género Pericallis hay 9 especies son herbáceas y 6 especies leñosas. P. hadrosoma pertenece es una especie leñosa.
Existen diferentes hipótesis sobre la lignificación de esta especie. Estudio de Panero et al., en el que se analizan los orígenes continentales ancestrales, afirmando que el origen de la leñosidad está relacionado con cambios ecológicos y que el antecesor de Pericallis era una especie herbáceo que se adaptó a los hábitats marginales de el bosque de laurisilva.
Si la variación tiene carácter adaptativo es importante mantener la identidad genética de las poblaciones, respetando el aislamiento natural (Fernández et al. 2000).
Por diversas causas, relacionadas directa o indirectamente con las actividades humanas, Pericallis hidrosoma se ha visto perjudicada, se ha producido una disminución paulatina del número y tamaño de sus poblaciones. Actualmente, sus pequeñas poblaciones se encuentran incluidas en el Paisaje Protegido de las Cumbres y L.I.C. Hoya del Gamonal, viéndose su hábitat reducido a escarpes rocosos.
Esto provoca un alto grado de especialización por hábitats de reducido tamaño, donde encuentran refugio y pueden escapar de las fuerzas ecológicas que puedan conducir a su eliminación sistemática. La mayor concentración de estos hábitats se encuentra en terrenos abruptos emplazados en muchos casos en el margen altitudinal inferior del Monteverde (Fernández et al. 2000).
Los núcleos poblacionales están formados por muy pocos ejemplares, la mayoría aislados, que han quedado como vestigio de lo que probablemente fuera una población continua y abundante. A esta situación se añade el hecho de la escasa regeneración observada, sin que en las últimas décadas se haya comprobado la producción de nuevos individuos.
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